• 26 de Septiembre del 2021
Fragmentos - Luis Martín Quiñones

Morir dos veces

  En un intento desesperado, sus dos mejores amigas le dieron el oxígeno de sus pulmones y el calor de sus almas

Las lágrimas de Gloria

  Había subido cumbres y montañas, había dejado atrás su pueblo y habíamos cruzado el camino de las aventuras en los vagones del ferrocarril

Percepciones inesperadas

  Todas las mañanas, aún enfermo, me asomaba al frío de aquellos días, veía la calle, los árboles, el tiempo pasar

515 miligramos

  Creyó, por un momento, que los doce años de Ruli ya habían sido suficientes y que el final estaba muy cerca

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