• 05 de Julio del 2022

Biden visita Buffalo, escenario de matanza racista, denuncia extremismo

La pareja presidencial estadounidense rindió homenaje este martes ante una montaña de flores a las 10 víctimas

 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó este martes de "terrorismo interno" al tiroteo que dejó 10 muertos el sábado en Buffalo, en el norte del estado de Nueva York, advirtiendo que el supremacismo blanco es un "veneno".

Biden y la primera dama Jill acudieron a presentar sus respetos el martes en un memorial improvisado. Tras bajar del Air Force One, la pareja colocó un ramo de flores blancas en el memorial, compuesto también por velas y mensajes de condolencia afuera del supermercado Tops, donde el sábado un joven armado con un rifle de asalto atacó a afroamericanos en el ataque racista más letal en los Estados Unidos desde que Biden asumió el cargo.

Los Biden se reunieron en privado con las familias de las víctimas, los socorristas y los funcionarios locales antes de que el presidente un discurso en que planeaba pedir leyes de armas más estrictas e instar a los estadounidenses a rechazar el racismo y abrazar la diversidad de la nación”, informó la Casa Blanca en un comunicado.

“En Estados Unidos, el mal no ganará, se los prometo. El odio no prevalecerá y la supremacía blanca no tendrá la última palabra”, arengó Biden en su discurso.

Durante sus comentarios, Biden leyó los nombres y las descripciones de las víctimas y lo que los había llevado a la tienda ese día.

“Tienes que negarte a vivir en un país donde los negros que van de compras semanalmente al supermercado pueden ser asesinados a tiros con armas de guerra desplegadas en una causa racista”, comentó. 

“Tenemos que negarnos a vivir en un país donde el miedo y las mentiras se envasan para obtener poder y ganancias", agregó.

Biden reiteró su llamado al Congreso para que apruebe una prohibición de armas de asalto, algo que ha impulsado desde mucho antes de ser presidente, pero que carece de los votos en el Senado para aprobar.

“Este veneno, esta violencia no puede ser la historia de nuestro tiempo. No podemos permitir que eso suceda”, mencionó.

El lunes, Biden rindió especial homenaje a una de las víctimas, el policía retirado Aaron Salter, que trabajaba como guardia de seguridad en la tienda. Dijo que Salter “dio su vida tratando de salvar a otros” al abrir fuego contra el pistolero, solo para morir él mismo.

Antes de la matanza, Payton Gendron publicó un manifiesto racista de 180 páginas, en el que se define “fascista“, “racista“, “antisemita” y se reclama adepto de la teoría conspiracionista del “gran remplazo“.

Biden suele recordar que decidió lanzarse a la carrera por la Casa Blanca después de la manifestación de la extrema derecha en agosto de 2017 en Charlottesville (Virginia, sur). Una mujer perdió la vida atropellada por un neonazi que embistió con su auto a un grupo de antirracistas.

El presidente pide desde hace tiempo que se prohíban los fusiles de asalto como los utilizadas el sábado. Es lo que hizo Nueva Zelanda después de la matanza racista contra mezquitas en Christchurch en 2019, una matanza que habría inspirado al presunto asesino de Buffalo, Payton Gendron, de 18 años.

Biden querría hacer obligatoria la verificación de antecedentes penales y psiquiátricos de las personas que compran armas de fuego.

Pero todas estas iniciativas se han topado con la oposición republicana muy apegada al derecho constitucional de portar armas, y con el poderoso lobby del sector, la NRA.

Limitado por su ajustada mayoría parlamentaria, enfrentado a los estados conservadores dotados de prerrogativas amplias, acorralado por un Tribunal Supremo sesgado a la derecha, ha tenido que contentarse con actuar con decretos sobre el control de las armas de fuego.