
El poeta brasileño Floriano Martins nos obsequia en exilio.mx, siete poemas sobre mujeres desaparecidas
- EL TIEMPO SINIESTRO DE EMBY LANAUTO
El laberinto presiona la desnudez de sus ermitaños.
La multitud secuestrada de cortesanas encargadas
de los placeres contratados. Las rameras atribuyen
sus poderes a los conjuros de la carne, los polvos
sangrientos de sus víctimas golpeadas y la caída
de los ladrillos del alma, el suplicio provenzal, los
titulares del reino mantenidos en el calabozo a pan
y agua. Obscura violación de los derechos ilegales.
Cirujanos que se enriquecieron cambiando el rostro
de tantas sombras, purgando vicios con venenos
De hierro y fuego, devotos deformando los reflejos
de los creyentes en la mofa de Dios y su diablo.
Con ella, Emby Lanauto, teólogos y mercaderes
descifraban angustias y miedos en confesiones
siempre que estaban a su lado, desnudos todos,
bañados en el sudor viscoso de las tentaciones.
Ella con sus armas de golpes invisibles, la punta
de la lengua y el negro licor de lágrimas deseadas.
El dolor se oculta como un tesoro a contar los días
para ser descubierto y la persecución de ciudades
en las horas de sus crímenes fatales, las madres
heridas, traicionadas, olvidadas en las ciénagas.
El cuerpo un día desea deshacerse de sus ventanas
y las navajas elegidas son la evidencia de la soledad
del laberinto. La misma residencia donde Emby
Lanauto, incógnita como el aguafuerte del caos,
aguarda que los ermitaños se ahoguen en su baba.
- KATALIN DEL BOSQUE
El diablo es una cabra y confunde
a las tejedoras del bosque. ¿Quién cree
que estas chicas son capaces de brujería?
¿Gracias a quién nos han quemado vivas
tantas veces? Los molinos de viento
cantan una canción aterradora
en las noches con luna llena. Las runas
están pintadas en la memoria para
que no amanezca el día. Katalin confesó
que no amamos sino la noche.
Nadie ha visto nunca los cascos
del demonio y el dominio de sus voces
alteradas. Katalin voló más alto
con sus manos imitando a un águila
y desde arriba vio cosas que nunca
sucedieron. Los cuerpos silenciados,
la carne traicionada, los huesos rotos.
Las alas crecieron mucho y muy rápido
Katalin comenzó a perder los pies,
los pechos, los ojos. Solo la lengua
volaba y cantaba y gritaba y no sabía
a quién más engañar. A partir
de entonces, la cabra ya no quiso
confundir a las tejedoras que
aún no habían sido quemadas.
Katalin huyó del bosque.
Los días perdieron sus noches.
- EL PECADO ORIGINAL DE LA GIGANTA RADZIRA
Las botellas encontradas en la playa parecían
reflejar las almas de los muertos. Esto es
lo que todos querían creer. Los gatos afirmaron
que las migraciones eran una forma de protegerse
de la inundación y otras oraciones ciegas.
Las tiendas del sol albergaban a mensajeros
de otro mundo. Como gemas fertilizadas
dentro de símbolos. Una rosa equilibra
las fuerzas de la perversión. Las tumbas protegen
a una fauna misteriosa de ser aplastada por la deidad.
El girasol teje sus glandes en nombre de la abundancia.
La gigantona Radzira masticaba a los gnomos
mientras el universo se retorcía en su médula.
Los cielos son negros-negros, con la garganta abierta,
sorbiendo la grasa de los sueños. Los ríos
de mantequilla describen una nueva saga donde
las calles se tensan por las injustas dosis
de sus castigos. Lo grande torció los verbos.
Lo pequeño fue arrojado de la corona con un grito.
Radzira estaba atravesando esa terrible experiencia,
el brillante recipiente del conflicto, la persistencia
del mal. Quizás algún día dejaría de ser un gigante.
Quizás una alegoría supo explorar su cuerpo estirado.
Mientras tanto, mantuvo algunos gnomos
debajo de los juncos en el pantano,
para que el hambre no la atormentara más.
- LECCIONES IMPACTANTES DE VICTORIA RAMOS
Una piedra me duele por dentro. Vine aquí
para persuadir al abismo de que volviera a vivir
conmigo. La soledad es una mujer intransigente.
Nunca tiene que ver con mazmorras o la inmovilidad
de los desiertos. Cuando se da cuenta de que puede
hacernos daño, es como una enfermedad
que seduce al sol. Hay una justicia inconfundible
que opera en el subsuelo de la moral. No nace
evocada por brujas ni asistida por falsificadores.
El primer cable recluta a sus fantasmas. Los dolores
solitarios abandonan sus cuevas para atravesar
los circuitos de la carne. Todo parece un simulacro
y así los dioses preparan sus condolencias.
Cuando los caballos extravagantes se reconocieron
en la vegetación móvil, se pudo escuchar los vicios
preparando las balsas para la gran travesía.
Los centenarios eran una raza difunta que
lamentaba constantemente las frases truncadas
de los evangelios. Un orfanato místico difuminó
el horizonte. Ya no había forma de salir de allí,
de su pasto de opresión. Las virtudes eran vidrios
borrosos que confundían los cantos de nostalgia
y abandono. Una procesión indescifrable
no dejó descansar a nadie. La tragedia
no acepta consejos ni ventajas. La última imagen
de la inocencia es una piedra encadenada al fondo
del abismo. Me quedo haciendo mi ronda febril sola.
- NADIA ANJUMAN Y LA COPA DE LAS TORMENTAS
La historia es sorda y no escucha los gemidos humanos.
Pero la historia no existe lejos de los hombres, así que
sordos somos nosotros todos. Lo que deseamos recordar
es una realidad que dibuja otros signos de lo vivido.
Las voces muy penosas que hablan con sus dolores anunciados
no reconocen las lenguas cortadas, los velos sangrados,
los cuerpos que imploran protección por las calles.
Las voces de la historia son un castillo en que los hombres
ocultan la vida sin que ella pueda decir en que
se ha convertido. Nadia Anjuman fue deshonrada
entre las paredes de ese castillo, con su fuego sentenciado
a las quemaduras del silencio. La historia ha perdido
la sentencia flamante de la libertad. Ahora está cerrada
la cocina mágica de sus prodigios, como las montañas
por donde paseaba con sus sueños. Nadia y las piedras
de la vastedad de sus pensamientos. Muerta, su silencio
nos dice que la historia es cantada por hombres sordos.
- LA NUEVA MORADA DE JULIANA DI SALIETRI
Los nombres son recordados como hojas desangradas
o piedras desgarradas de las manos del tiempo.
Un abecedario quemante en la memoria con sus letras
invadidas por la vida violentada de cada una de ellas.
Las sombras en su desmayo orquestal y los pasos
que perdieron el color de la piel del misterio.
Noches sufridas en cada nombre. Luces deshechas
por la agonía del recuerdo. Las ciudades robadas
en el tembloroso corazón de sus ruinas. Una de ellas
acostumbrada a decir que el polvo trae en su pecho
los nuevos habitantes de los sitios por donde pasan.
Los nombres conocían distintos apodos, casi siempre
temporales alimentando el orgullo de la muerte.
Fue así que un día Juliana di Salietri llegó
a su pecado original, contorneando los rayos
como serpientes charlatanas en el árbol de la vida.
Descubrió como decirles: Ahora morirán todas.
Como brazos y piernas de un mito alucinado
Juliana inventó los nombres que resucitarán.
Los goces y los credos de su deseada civilización.
- UNA REENCARNACIÓN PARA SARAH JANIAK
Su alma era un transmisor de incierta frecuencia.
¿Cuántas horas debemos pasar juntos, hasta la caída
de su consciencia provisoria? Las emisiones fálicas
y el filamento de sus armónicas transferencias,
susceptibles a las formas, al modo como el universo
entra en cada una de nosotras, como los ciclos duplos
improvisan su génesis y el código genético del horror.
A través de la analogía revelamos nuestra personalidad.
Los guerreros sangran por sus mujeres, y los reyes
niegan que la verdad sea condicional. Un apocalipsis
en descomposición es suficiente para perturbar
los efectos del caos. Ya no es irrevocable el orden
secreto de la naturaleza humana. Como animales
que migran para el interior de sus huesos. Como
objetos que contestan sus sombras invertidas, Sarah
Janiak desfigura los proverbios, y los hace temblar
como la consecuencia eléctrica de sus miedos.
Una noche dormimos en su cuerpo, soplando lunas,
revolviendo las cicatrices de los privilegios heredados.
Las selvas estudian las protecciones intransigentes.
La muerte percibe que es demasiado tarde para ella,
y cada una de nosotras despertó en otro sitio.
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Floriano Martins (Brasil, 1957). Poeta, ensayista, dramaturgo, traductor y editor. Dirige Agulha Revista de Cultura y ARC Edições, a través de las cuales ha publicado más de 100 libros de autores de diferentes países. Traductor de poetas como Aldo Pellegrini, César Moro, Enrique Molina, Jorge Luís Borges y Vicente Huidobro. Estudioso del surrealismo y de la tradición lírica hispanoamericana, temas sobre los que ya ha publicado algunos libros. Entre los títulos más recientes destacan los siguientes: 120 noites de Eros (ensayos, 2020), Tríptico da agonia (teatro, a quatro mãos com Berta Lucía Estrada, 2021), y Las mujeres desaparecidas (Chile, 2021). Contacto: Floriano.agulha@gmail.com.