La pandemia y el confinamiento han trastocado de manera importante la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. Sin duda, uno de los cambios más abruptos fue el cierre de las escuelas, ya que implicó un cambio radical en la rutina y una reducción drástica de la convivencia. En algunos casos, fue posible adaptarse a recibir clases o instrucción a distancia; en otros, esta transición no se llevó a cabo.
Según la Encuesta para la medición del impacto por COVID- 19 en la Educación (ECOVID-ED) a nivel nacional 146.1 mil niñas y niños de primaria no concluyeron el ciclo escolar 2019- 2020, el 73% por causas atribuibles al COVID- 19 que, como sabemos, se complejiza cuando la pobreza, el desempleo, otras enfermedades y la violencia están presentes.
La ECOVID-ED nos da una idea de las condiciones en las que se desarrolló la educación a distancia, por ejemplo: la mayoría de las y los estudiantes utilizaron un teléfono celular para sus actividades educativas en línea (72% de los estudiantes de educación primaria); el 56.6% dedicó entre 3 y 5 horas al día para actividades escolares (pero hubo un 24.2% que dedicó menos de 3 horas y un 5.5% que dedicó 8 horas o más); en la mayoría de los casos (77%) las niñas y niños de primaria recibieron apoyo de sus mamás para realizar sus actividades escolares. También, el 60.7% de quienes participaron en esta encuesta manifestó tener mucha disponibilidad para volver a clases presenciales cuando el gobierno indicara que las condiciones fueran favorables.
Organizaciones como UNICEF, Save the children y la Red por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en México han llamado la atención sobre la importancia y la necesidad de reabrir las escuelas, considerando los efectos nocivos del confinamiento sobre la salud emocional y el desarrollo social de niñas, niños y adolescentes. “Las escuelas son lo primero que debe abrirse y lo último en cerrar” afirma Christian Skoog, representante de UNICEF México, en un video que aparece en el sitio web de la institución.
A nivel internacional, los organismos de protección infantil han propuesto que las actividades escolares presenciales se desarrollen siguiendo estrictas medidas para prevenir contagios, por ejemplo: la evaluación local del riesgo; el compromiso de toda la comunidad escolar con el monitoreo de síntomas, incluyendo a padres y madres de familia; regreso gradual; alternancia entre enseñanza presencial y a distancia; entre otras.
Las medidas propuestas por el gobierno tienen una gran concordancia con lo propuesto por las y los expertos en protección infantil y ya se encuentran en marcha en muchos países desde hace varios meses.
Sin embargo, existen dos factores importantes que están ocasionando incertidumbre entre la población: el regreso a clases se propone en una fecha específica para todo el país (la recomendación es que el regreso a clases se realice evaluando el riesgo existente en cada localidad) y la información no está fluyendo sensiblemente a madres y padres de familia, ni tampoco a niñas, niños y adolescentes, quizá porque hay premura en las acciones, quizá porque el personal docente y directivo no está seguro de poder implementar el modelo híbrido y las medidas de prevención que se plantean en documentos y en conferencias de prensa.
Las familias son quienes se verán directamente involucradas en este cambio y tendrán que sortearlo día a día. El foco debería estar puesto en las y los integrantes de la comunidad escolar, pero siempre, de alguna forma, parece que lo importante es el diálogo entre funcionarios y medios de comunicación. Por cierto, el regreso a las escuelas es importante por muchas razones: el rezago educativo, la deserción escolar, las necesidades de educación especial y la socialización, y no sólo para “despegar a los niños del Nintendo”.
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De la autora
Es doctora en Sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha realizado investigación sobre la relación entre infancia, juventud y violencia en contextos de precariedad y es autora de diversos artículos académicos al respecto.
Fue directora del Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Puebla y desde hace 18 años trabaja en la promoción de los derechos de este sector de la población.
La incidencia política y la coordinación del trabajo en redes han sido campos en los que se ha desarrollado durante los años recientes. Actualmente es consultora en materia de derechos de niñas, niños y adolescentes, enfoque de género y desarrollo de proyectos.
Disfruta la docencia y a nivel universitario imparte asignaturas relacionadas con los derechos humanos y la responsabilidad social.
@yimelika
elsaherreba@gmail.com