• 26 de Septiembre del 2021

La tercera ola y el regreso a clases

Facebook SEP Michoacán

Muchas madres y muchos padres de familia sentimos indecisión e inseguridad frente a la inminente reapertura de las escuelas, sobre todo porque estamos atravesando la llamada tercera ola de la pandemia y, en el caso de la Ciudad de Puebla, nos encontramos en semáforo anaranjado, con un elevado número de contagios diarios de COVID- 19.

 

     La pandemia y el confinamiento han trastocado de manera importante la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. Sin duda, uno de los cambios más abruptos fue el cierre de las escuelas, ya que implicó un cambio radical en la rutina y una reducción drástica de la convivencia. En algunos casos, fue posible adaptarse a recibir clases o instrucción a distancia; en otros, esta transición no se llevó a cabo.

     Según la Encuesta para la medición del impacto por COVID- 19 en la Educación (ECOVID-ED) a nivel nacional 146.1 mil niñas y niños de primaria no concluyeron el ciclo escolar 2019- 2020, el 73% por causas atribuibles al COVID- 19 que, como sabemos, se complejiza cuando la pobreza, el desempleo, otras enfermedades y la violencia están presentes.

     La ECOVID-ED nos da una idea de las condiciones en las que se desarrolló la educación a distancia, por ejemplo: la mayoría de las y los estudiantes utilizaron un teléfono celular para sus actividades educativas en línea (72% de los estudiantes de educación primaria); el 56.6% dedicó entre 3 y 5 horas al día para actividades escolares (pero hubo un 24.2% que dedicó menos de 3 horas y un 5.5% que dedicó 8 horas o más); en la mayoría de los casos (77%) las niñas y niños de primaria recibieron apoyo de sus mamás para realizar sus actividades escolares. También, el 60.7% de quienes participaron en esta encuesta manifestó tener mucha disponibilidad para volver a clases presenciales cuando el gobierno indicara que las condiciones fueran favorables.

     Organizaciones como UNICEF, Save the children y la Red por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en México han llamado la atención sobre la importancia y la necesidad de reabrir las escuelas, considerando los efectos nocivos del confinamiento sobre la salud emocional y el desarrollo social de niñas, niños y adolescentes. “Las escuelas son lo primero que debe abrirse y lo último en cerrar” afirma Christian Skoog, representante de UNICEF México, en un video que aparece en el sitio web de la institución.

     A nivel internacional, los organismos de protección infantil han propuesto que las actividades escolares presenciales se desarrollen siguiendo estrictas medidas para prevenir contagios, por ejemplo: la evaluación local del riesgo; el compromiso de toda la comunidad escolar con el monitoreo de síntomas, incluyendo a padres y madres de familia; regreso gradual; alternancia entre enseñanza presencial y a distancia; entre otras.

     Las medidas propuestas por el gobierno tienen una gran concordancia con lo propuesto por las y los expertos en protección infantil y ya se encuentran en marcha en muchos países desde hace varios meses.

     Sin embargo, existen dos factores importantes que están ocasionando incertidumbre entre la población: el regreso a clases se propone en una fecha específica para todo el país (la recomendación es que el regreso a clases se realice evaluando el riesgo existente en cada localidad) y la información no está fluyendo sensiblemente a madres y padres de familia, ni tampoco a niñas, niños y adolescentes, quizá porque hay premura en las acciones, quizá porque el personal docente y directivo no está seguro de poder implementar el modelo híbrido y las medidas de prevención que se plantean en documentos y en conferencias de prensa.

     Las familias son quienes se verán directamente involucradas en este cambio y tendrán que sortearlo día a día. El foco debería estar puesto en las y los integrantes de la comunidad escolar, pero siempre, de alguna forma, parece que lo importante es el diálogo entre funcionarios y medios de comunicación. Por cierto, el regreso a las escuelas es importante por muchas razones: el rezago educativo, la deserción escolar, las necesidades de educación especial y la socialización, y no sólo para “despegar a los niños del Nintendo”.

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De la autora

Es doctora en Sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha realizado investigación sobre la relación entre infancia, juventud y violencia en contextos de precariedad y es autora de diversos artículos académicos al respecto.

Fue directora del Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Puebla y desde hace 18 años trabaja en la promoción de los derechos de este sector de la población.

La incidencia política y la coordinación del trabajo en redes han sido campos en los que se ha desarrollado durante los años recientes. Actualmente es consultora en materia de derechos de niñas, niños y adolescentes, enfoque de género y desarrollo de proyectos.

Disfruta la docencia y a nivel universitario imparte asignaturas relacionadas con los derechos humanos y la responsabilidad social.

@yimelika

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