• 13 de Junio del 2021

La infancia frente al adultocentrismo de las elecciones

INE

Para la mayoría de las personas resulta obvio y adecuado que las candidatas y candidatos a puestos de elección popular dirijan sus campañas y discursos a las personas adultas, son éstas quienes votan y quienes se encuentran en edad productiva, mientras que las niñas, los niños y los adolescentes, no tienen la madurez para entender ni participar en procesos políticos. Lo anterior, es un ejemplo de adultocentrismo, característica común a muchas sociedades.

 

El adultocentrismo es una relación social que coloca la mirada y las prácticas adultas en una posición privilegiada, por encima de las miradas y las prácticas infantiles, adolescentes o de la tercera edad.

Las y los adultos generan conocimiento que se considera válido, toman decisiones que deben ser acatadas y ejecutan acciones de manera independiente.

Por supuesto, el género, la clase social, el origen étnico, la orientación sexual, etcétera, influyen en la cuota de poder que cada adulto tiene de manera particular, pero en lo general, un adulto tiene más poder que una persona menor de edad, o que alguien que ya se encuentra en la ancianidad.

En este sentido, el adultocentrismo funciona como otros procesos de dominación, por ejemplo: el patriarcado, el androcentrismo o el eurocentrismo, sólo que, quizás, el adultocentrismo se encuentra más naturalizado.

Aunque niñas, niños y adolescentes son reconocidos como sujetos de derecho en el marco legal nacional y estatal y aunque existen diferentes iniciativas para alentar su participación, cuando revisamos las propuestas de campaña o escuchamos hablar a los políticos, los temas de infancia y adolescencia o salen poco, o brillas por su ausencia.

En el caso, por ejemplo, de quienes aspiran a presidir el municipio de Puebla, no hay propuestas dirigidas específicamente a la niñez ni a la adolescencia; aparecen los adultos mayores y las personas con discapacidad en su calidad de personas que requieren atención médica, aparecen las mujeres, claro, después de años y años de lucha nos hemos vuelto interlocutoras clave en los procesos electorales.

Aparecen problemas ambientales, de seguridad y hasta el bienestar animal, pero las personas menores de edad específicamente, no. Incluso, cuando el candidato de la Alianza Va por México habla de la creación de estancias infantiles, lo hace aludiendo más al beneficio para jefas y jefes de familia, que a los beneficios que traerá este servicio para el desarrollo de niñas y niños.

Con éxito escaso, organismos de la sociedad civil han presionado para que candidatos y candidatas incluyan a la niñez entre sus propuestas. La agenda de infancia se incluye sin convicción, más debido a cuestiones coyunturales que a una conciencia seria de los beneficios que conlleva garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Como ejemplo en Puebla, podemos tomar la firma del Pacto por la Primera Infancia por parte de candidatas y candidatos a diputados de la Alianza PRI PAN PRD, a poco de que Saúl Huerta, hoy excandidato por MORENA, fuera denunciado por abusar sexualmente de un menor de edad. El Pacto por la Primera Infancia es una iniciativa nacional abanderada por organizaciones de la sociedad civil, que tiene como objetivo garantizar el bienestar de niños y niñas de 0 a 10 años y que incluye compromisos relativos a la disminución de la pobreza y la desnutrición infantil, la detección temprana y oportuna de la discapacidad y la promoción de Programas de Desarrollo Infantil Temprano, entre otros.

El Pacto por la Primera Infancia habilitó una sección en su portal web para que las y los candidatos de todo el país firmen estos compromisos, en Puebla, de los cerca de cien candidatos, sólo nueve han firmado.

La visibilización de niñas, niños y adolescentes en procesos que buscan ser democráticos, también se fomenta desde organismos como el Instituto Nacional Electoral (INE), que a la fecha organizado nueve consultas infantiles y juveniles con temas como la igualdad de género, los derechos humanos y la protección del medio ambiente.

Sin embargo, los resultados de estas consultas reportan percepciones de las y los participantes, casi nunca se recogen sus propuestas y mucho menos hay un seguimiento puntual a lo expresado por niñas, niños y adolescentes. Es decir, se formulan preguntas, las respuestas se integran en un documento y eso es todo. Con la pandemia de Covid-19 desde el gobierno se intentaron algunas acciones orientadas a la población infantil, como tener material audiovisual con los personajes de Plaza Sésamo para instruir a niños y niñas en las medidas de prevención; o aquella reunión que sostuvo el secretario de salud con niñas y niños el 30 de abril de 2020.

Este tipo de acciones, si bien pueden constituir esfuerzos válidos, resultan insuficientes para desarrollar la participación infantil y adolescente. Junto con otros procesos estructurales, el adultocentrismo invisibiliza lo que niñas, niños y adolescentes experimentan y piensan, como una sociedad que está entrenándose en disminuir sus niveles de exclusión y de violencia, deberíamos aprender a tomar en cuenta las voces infantiles y adolescentes en las familias, en las escuelas y también ¿por qué no? en las propuestas de campaña, en la formulación de planes de desarrollo, leyes y políticas públicas, dejando atrás los ejercicios de simulación, que tan comunes resultan cuando hablamos de política y poder.

 

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De la autora

Es doctora en Sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha realizado investigación sobre la relación entre infancia, juventud y violencia en contextos de precariedad y es autora de diversos artículos académicos al respecto.

Fue directora del Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Puebla y desde hace 18 años trabaja en la promoción de los derechos de este sector de la población.

La incidencia política y la coordinación del trabajo en redes han sido campos en los que se ha desarrollado durante los años recientes. Actualmente es consultora en materia de derechos de niñas, niños y adolescentes, enfoque de género y desarrollo de proyectos.

Disfruta la docencia y a nivel universitario imparte asignaturas relacionadas con los derechos humanos y la responsabilidad social.

@yimelika

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