De entrada, el país de la hoja de maple puso su barrera con los gringos por los aranceles a la industria automotriz, y es posible que el 2 de abril próximo se incrementen las tarifas no sólo a su vecino del norte, sino a prácticamente todo el mundo. Pero no sólo eso, según el periodista Darío Celis, de El Heraldo, en la agenda de la secretaria de Seguridad de Estados Unidos, Kristi Lynn Noem, que trajo en la reunión de alto nivel que sostuvo, en Palacio Nacional, con la presidenta Claudia Sheinbaum, estaba, en efecto, el Mundial de 2026. Algo que, también, generó sorpresa tanto en la Embajada gringa como en el equipo de la mandataria mexicana. Crece, conforme pasa el tiempo, el rumor de que Trump busca quedarse para él solito la justa mundialista. ¿Por? Simple: dinero, cientos de miles de dólares para las sedes donde se jueguen. De darse, sería inédito en la historia de cualquier deporte, y la FIFA, ya manchada por su comprobada corrupción en el pasado, si cede a los caprichos de un mandatario, entonces ¿para qué servirá hacer todo el borlote de la elección de sedes? De nueva cuenta, con total, absoluta e inherente ignorancia mete la mano en donde no debe con tal de tener su totalitarismo. Nada tiene ver la gimnasia con la magnesia, pero con Donald Trump todo se corrompe, pervierte y manosea. Por lo pronto, aficionados de 43 países tienen prohibida la entrada, tan solo en Estados Unidos, por sus ondas políticas. Tal es el caso de Irán, Afganistán, Bután, Cuba, Libia, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Siria, Venezuela, Yemen, entre otras.
Es cuanto.
















