• 26 de Septiembre del 2021

El efecto Lozoya hasta en la sopa

Lozoya y Ancira. / Facebook

¡Hasta en la sopa! En todos lados encontramos los daños directos y colaterales de la corrupción en México. Tal es el caso de la perpetrada por Emilio Lozoya Austin al frente de Petróleos Mexicanos (Pemex), durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

 

Cuando usted compre la verdura para hacerse una deliciosa sopa y vea que los precios están cada día más altos, recuerde que uno de los factores del incremento es Emilio Lozoya Austin. Sí, así como lo ve.

Acá le contamos la historia.

De diciembre de 2012 a febrero de 2016, Emilio Lozoya fue el director de Pemex. En ese entonces ocurrió el caso Odeberech, en el que fue acusado de recibir sobornos por más de 10 millones de dólares.

Pero ese era sólo uno de sus negocios. Había muchos más y uno afectó directamente a los campesinos, productores de verduras y legumbres.

En el año de 2014, Pemex compró la empresa Pro Agroindustria, perteneciente a Altos Hornos de México, a su vez propiedad del empresario Alonso Ancira, quien está en España esperando ser extraditado para comparecer ante la justicia mexicana.

Esta empresa se encuentra en la Zona Industrial de Pajaritos, allá en Veracruz.

Fue una mala compra. Esta empresa no recibía activos desde 1999, por lo que era indispensable mucho dinero para hacerla operar.

Incluso, la Auditoria Superior de la Federación (ASF) la señaló, durante 2015 y 2016, en su informe las irregularidades. La principal: fue comprada a un sobreprecio.

En 2014, se pagaron 422 millones de dólares, por una planta que tenía 14 años sin operar y con 60 por ciento de su equipo e instalaciones inservibles.

La empresa apenas costaba 50 millones de dólares. Alonso Ancira entregó a Emilio Lozoya Austin la cantidad de 2 millones de dólares como soborno.

Pero ¿qué hace Pro Agroindustria? Debe producir la Urea, que es nada más ni nada menos el fertilizante para el ciclo agrícola de las verduras y legumbres.

A esta empresa (Pro Agroindustria) se le han inyectado miles de millones de pesos y no ha logrado producir la Urea que necesitamos.

Por esta razón tenemos que importarla por el orden de dos millones de toneladas cada año.

Durante años, el gobierno ha dotado de fertilizantes a los campesinos. Antes lo hacía a través de las organizaciones campesinas, las corporativas y clientelares, que ya conocemos. Ahora, el inquilino de Zócalo 1, el presidente Andrés Manuel López Obrador, prefiere repartir directamente el apoyo.

Como en México no tenemos la capacidad de producir nuestra propia Urea, debemos comprarla al extranjero. Así que este año, el gobierno compró a 478 dólares cada tonelada.

La compramos tarde y caro. Esto es una desgracia, porque la mayoría de las tierras de cultivo en México son de temporal.

Esto se traduce en algo muy concreto: se encarecieron los precios de las verduras y legumbres.

En este y otros casos, la corrupción causa pobreza.

Emilio Lozoya Austin buscó siempre el beneficio personal y de su equipo.

El daño patrimonial se calcula en cientos de millones de dólares.

Nosotros usted y yo pagaremos el daño cada día que nos sentemos a la mesa.

Si usted no está de acuerdo, haga uso de su #DerechoDeRéplica.

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Efraín Delgadillo es politólogo por la universidad iberoamericana, también realizó estudios en Administración Pública en la UVM, es consultor en Comunicación y Asuntos de Gobierno para empresas nacionales y extranjeras.