• 17 de Septiembre del 2021

El reclusorio que no llegó a ser

El penal en eterna construcción está abandonado llena de polvo y balas de grupos delictivos lo han ocupado como campo de tiro


Dominio Público

Doce años y contando es lo que lleva la construcción del penal de Ciudad Victoria, Tamaulipas, que sustituiría a otro que opera desde 1951 y que es el más antiguo del estado.
La construcción del “nuevo” penal estatal inició en 2009 con recursos federales durante el gobierno de presidente Felipe Calderón.
En ese momento se invirtieron 286 millones de pesos con los que se levantaron muros, torres de vigilancia, celdas y oficinas.
Durante el sexenio del exgobernador Egidio Torre Cantú, la obra quedó en el olvido. No llegaron más recursos federales ni se le inyectaron fondos estatales.
A principios de 2019, 10 años después del inicio de los trabajos, el Congreso de Tamaulipas autorizó mil 700 millones de pesos para concluir la primera etapa de esa prisión.
La Secretaria de Obras Públicas del Estado, Cecilia del Alto, informó en su momento que ya había un proyecto para utilizar parte de los 18 mil metros cuadrados ya construidos.
Según el plan, antes de concluir ese año, el nuevo penal estaría listo para usarse, pero los trabajos se postergaron y en junio de 2019, el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca dijo que debido a que el gobierno federal había trasladado a la mayoría de los reos federales que estaban en las cárceles del estado, el nuevo penal ya no era necesario.
De esta forma los recursos que se habían asignado para el penal, se re etiquetaron.
El penal abandonado ahora está lleno de polvo y balas. Grupos delictivos lo han ocupado como campo de tiro y la muestra son las ventanas del edificio principal.
El penal que está en funcionamiento en Ciudad Victoria fue construido en 1950, y un año después entró en operaciones.
Su capacidad inicial era para 400 internos, pero durante años se hicieron ampliaciones que le dieron la capacidad actual de mil presos. Hoy sus instalaciones están atrapadas por la mancha urbana.
Las ocho hectáreas del penal colindan con un colegio particular, una iglesia, un parque, un zoológico, así como con las instalaciones del DIF y una casa hogar.
En ese penal ha habido varias riñas, motines y fugas. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha emitido siete recomendaciones sobre esta prisión, relacionadas con las deficiencias de operación y lo poco funcional de sus instalaciones. Pero por ahora no hay un nuevo proyecto para terminar las obras del ya ni tan "nuevo" penal.