• 07 de Diciembre del 2022

Queman piñata de Ken Salazar en protestas a mal trato a migrantes

Sergio Tamai, director de la organización Ángeles Sin Fronteras, aseguró que los acuerdos de México con Estados Unidos son un ‘experimento social’

 

Activistas y migrantes de Tijuana quemaron una piñata simbólica del embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, a manera de protesta por “el intervencionismo” del gobierno estadounidense y las reformas migratorias “que han perjudicado” a las personas en tránsito.

Tres organizaciones de migrantes encabezadas por Ángeles Sin Fronteras se manifestaron frente a las instalaciones del Consulado de Estados Unidos en Tijuana y quemaron una piñata con la imagen del embajador de ese país en México, Ken Salazar, a quién acusaron de injerencia.

Sergio Tamai, director de la organización Ángeles Sin Fronteras, que desde el año pasado advirtieron sobre lo dicho por Ken Salazar durante una visita a esta ciudad fronteriza, en la que mencionó la idea de poner puntos de control o “check points” en Tijuana.

El activista condenó el hecho de que Salazar esté realizando este tipo de acciones y manifestaciones en el país, pues dijo que “él no es autoridad en México y tiene que respetar”, y advirtió que de no hacerlo ellos van a convocar a “un levantamiento pacífico del pueblo” para impedir ese intervencionismo.

“En las guerras hemos estado con ellos y estaremos con ellos, pero que no se confundan, una cosa es que los recibamos muy bien, pero hemos recibido muchos abusos, sin embargo, estamos unidos”, dijo.

Acciones que como organizaciones le pidieron no ejecutara, mediante una serie de manifestaciones.

“No sabemos qué acuerdos tienen entre gobiernos, nosotros no nos metemos, pero somos la voz del pueblo, y ahora vemos que ellos (el gobierno estadounidense) tienen a la Guardia Nacional a su disposición, también deteniendo mexicanos sin distinción, como si fuéramos su patio trasero, que no lo somos”, dijo.

Alberto Rivera del Refugio Agape, rechazó las medidas discriminatorias ya que indicó que los migrantes no representan un peligro de contagio para la población estadounidense. La mayoría de los cien manifestantes viven en albergues desde hace más de un año en espera de que la Corte de California reanude las audiencias para asilo político.