Explosiones sacudieron la capital iraní a primeras horas del sábado, con columnas de humo visibles desde distintos puntos de la ciudad y daños en edificios y complejos militares. Hospitales han sido puestos en alerta máxima ante la llegada de posibles heridos, mientras que la infraestructura de comunicaciones en varias regiones quedó seriamente afectada.
Según el gobierno estadounidense, la operación tiene por objetivo desmantelar capacidades armamentísticas que Washington considera una amenaza inminente, así como debilitar el aparato militar iraní. El primer ministro israelí calificó la acción como necesaria para la seguridad de su país.
De acuerdo con los reportes iranía, uno de los misiles impactó en una escuela de niñas al sur del país dejando el saldo preliminar de 51 menores fallecidas y al menos una cifra igual de personas heridas.
Respuesta iraní y expansión del conflicto
Irán respondió al ataque lanzando una serie de misiles balísticos y drones contra objetivos en Israel y bases militares estadounidenses en varios países del Golfo, entre ellos Baréin, Kuwait y Qatar, según reportes preliminares. Las defensas aéreas en la región fueron activadas, y varios estados cerraron su espacio aéreo como medida de precaución.
El liderazgo iraní ha prometido no mostrar “delicadeza” ante lo que calificó como una violación de la soberanía nacional y del derecho internacional. Además, se confirmó que altos mandos militares iraníes han sido objetivos de los ataques, aunque el estado de salud del líder supremo iraní y otros funcionarios clave fue declarado seguro por autoridades oficiales.















