• 07 de Diciembre del 2022

El inolvidable

 

En la ciudad de Buenos Aires, en la calle Tucumán número 840, allí empezó su historia

 

 

Márcia Batista Ramos

En el sur del Continente Americano, el día jueves 24 de agosto de 1899, amaneció con el frío característico de la región, el frío húmedo que traspasa la ropa, los huesos y el alma. Es un frío que duele, que hace tiritar hasta las estrellas. Mientras el rocío caía para hacerse escarcha, a las 5 de la mañana nació el prematuro de ocho meses de gestación Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo.

-No sé por qué nacer en un día así, con un frío así, en un mundo así… (Pero eso no importa.)

En la ciudad de Buenos Aires, en la calle Tucumán número 840, allí empezó su historia. Empezó pequeño, flaco, con la cabeza grande en relación al cuerpo, con la piel tan fina que sus venas eran visibles bajo la piel rosada. Empezó débil sin la certeza de que sobreviviría, sin la certeza de que llegaría a ser adulto.

Después, el prematuro creció y creció… - (¿Cómo les digo?) - Sobrevivió a todo: al desamor, a la ceguera, a los envidiosos, sobrevivió incluso a su propia muerte.

Fue ávido lector, soñador y escritor.  Quiero recordar su nacimiento con su poema:

1964

I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna

ni los lentos jardines. Ya no hay una

luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós las mutuas manos y las sienes

que acercaba el amor. Hoy sólo tienes

la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)

sino lo que no tiene y no ha tenido

nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.

Un símbolo, una rosa, te desgarra

y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.

Hay tantas otras cosas en el mundo;

un instante cualquiera es más profundo

y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una

oscura maravilla nos acecha,

la muerte, ese otro mar, esa otra flecha

que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste

y me quitaste debe ser borrada;

lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,

esa vana costumbre que me inclina

al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina“.

***

Biografía:

 

Márcia Batista Ramos, brasileña. Licenciada en Filosofía-UFSM. Gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Editora en Conexión Norte Sur Magazzín, España; columnista en Inmediaciones, Bolivia, periodismo binacional Exilio, México, archivo.e-consulta.com, México, revista Madeinleon Magazine, España y revista Barbante, Brasil. Publicó diversos libros y antologías, asimismo, figura en varias antologías con ensayo, poesía y cuento. Es colaboradora en revistas internacionales en 22 países. Editor adjunto de la Edición Internacional de Literatura China (a cargo de la Federación de Círculos Literarios y Artísticos de Hubei, China).