• 22 de Septiembre del 2021

AMLO y el control de la sucesión

Facebook

Dos cosas tiene y mantiene consistentemente el presidente de la República: es obsesivo al controlar, casi siempre con éxito, su contexto político interno; y siempre dice lo que piensa, lo que va a hacer o lo que sucederá, si está en su mano que ocurra.

 

Es cosa de ponerle atención a todos estos años que lleva en el foco público.

Sobre su sucesión, que ocurrirá en 2024, podrían estar cometiendo un error quienes piensan que se le ha salido, muy prematuramente, de control la carrera presidencial.

No tendría por qué ser así, cuando fue él mismo quien la inauguró, primero, el pasado 14 de junio, y luego la subrayó, el 5 de julio, y en medio se dieron hechos que, finalmente, él mismo provocó.

Me explico: a propósito de reportaje de “The New York Times” sobre el accidente en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, en el que se señala como responsable al ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México y hoy canciller, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, el presidente consideró que se intentaba echar a pelear, con ese tema, a dos presidenciables.

Porque muchos atribuían a la actual administración, de Claudia Sheinbaum Pardo, las filtraciones para ese material periodístico.

Dando por hecho su calidad de competidores en la carrera sucesoria, López Obrador dijo en su mañanera del 14 de junio:

“Ese también es otro estribillo político de nuestros adversarios, quieren poner a pelear a Marcelo con Claudia, ellos quisieran eso, quisieran que se peleara Marcelo, Claudia, Tatiana (Clouthier), Juan Ramón de la Fuente (embajador ante la ONU), Esteban Moctezuma (embajador ante Estados Unidos)”.

Ese día, él puso sobre la mesa la baraja. Nadie más.

El 1 de julio, en el festejo oficial del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Auditorio Nacional, Claudia se llevó las porras al gripo de “¡Presidenta, Presidenta!”

Estrictamente, eso debe leerse como una circunstancia que el mismo Andrés provocó. Nadie más.

Ante las preguntas de los reporteros, luego del 5 de julio, volvió a dar la lista de presidenciales:

“Bueno, pues primero hay que tomar en cuenta que va a ser el pueblo el que va a decidir. Ahora, del flanco progresista, liberal, hay muchísimos, como Claudia, como Marcelo, como Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma, Tatiana Clouthier, Rocío Nahle, bueno, muchísimos, afortunadamente hay relevo generacional”, reiteró la misma baraja.

En las dos ocasiones dejó fuera al coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal Ávila, y lo hizo porque realmente no está ni estará en la lista de presidenciables, por la sospecha enorme de que traicionó al movimiento, él y sus seguidores y escuderos, en la pasada elección.

De ahí que sea un error suponer que la carrera presidencial se ha precipitado y que el presidente ha quedado rebasado.

No. Andrés Manuel en realidad atajó esa carrera. Él la inauguró y la acotó. Ejerció su derecho de Gran Elector. Él anotó y decidió quiénes participan y quiénes no.

Otra vez tiene las cosas bajo su control.