• 05 de Julio del 2022

Esto está mal

Lo bello y lo triste

Sencillamente me fascinan las luces púrpuras de la puesta de Sol. Y siempre me ha gustado la poesía. Empero, sé que gran parte de las mujeres que habitan el planeta Tierra, no tienen posibilidades de acceder a sus amenidades, por más simples que sean. Me rompe el alma saber que las desigualdades impuestas a las mujeres son monumentales, flagrantes y obscenas.

 

Las noticias nos confunden a todos

Los medios, todos los días, nos muestran las barbaries que Rusia está cometiendo en Ucrania y algunos hechos de distracción protagonizados por personajes de la farándula. Ya no se habla de la situación a que están sometidas las mujeres y niñas en Afganistán. Pareciera, que los talibanes formados en las madrazas de Pakistán, se hubiesen reformado. Nadia Ghulam, escritora y activista afgana acertadamente manifestó que: "Ahora la moda es Ucrania, ya nadie se acuerda de Afganistán".

Afganistán hoy

La situación en Afganistán sigue siendo muy inestable. La hambruna y la falta de acceso a la educación marcan el país asiático, en pleno 2022. Los talibanes están masacrado al pueblo, secuestraron a muchos niños, y asesinando a los opositores o críticos a su sistema, hay denuncias de asesinatos de poetas, historiadores, personeros relacionados a la cultura y medios del anterior gobierno, colgaron públicamente a opositores y por ello se desplazaron cientos de miles de familias. Muchas familias están en campamentos en Kabul después de huir de las provincias y se encuentran en condiciones insalubres. Hay saqueos en los campamentos y muchos bebés están muriendo por desnutrición, más del 90 % de la población sufre algún tipo de desnutrición. Las necesidades humanitarias en todo el país son enormes y van en aumento con millones de personas necesitadas en un contexto de hambre, sequía, conflicto y COVID-19. Hay una gran crisis humanitaria y, sin embargo, el mundo está en silencio.

Las mujeres y niñas afganas

Las mujeres y niñas afganas son las grandes sufridoras, victimas permanentes de los talibanes. Tienen prohibido su derecho al trabajo y a la educación, ya que Afganistán es un país que limita públicamente la educación en función del género; fueron cerradas las escuelas más allá del sexto grado para féminas, asimismo, los talibanes están castigando colectivamente a las mujeres afganas. Venden niñas como novias infantiles a sus hombres, asesinan y torturan mujeres por su atuendo. Las niñas son víctimas de trata con fines de explotación sexual. La alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos Michelle Bachelet dice: Afganistán aplica una opresión institucionalizada y sistemática contra sus mujeres.

Siglo de tinieblas

El siglo XXI con todas sus posibilidades tecnológicas, con las cantidades de capital acumulado, sumado al conocimiento adquirido es un siglo de tinieblas, porque el ser humano no logra la convivencia pacífica y respetuosa que lo haría digno de ser llamado humano. Los medios de comunicación, por su parte, practican un Oscurantismo deliberado al evitar que determinados hechos y conocimientos sean difundidos a la población. Nos hemos acostumbrado a estas informaciones interesadas, pero sabemos que no está bien. Nos hemos acostumbrado a la brecha económica, pero sabemos que no es justo.

Sabemos lo que está bien y lo que está mal, pero vivimos sin importarnos por los que sufren y esto está mal.

Un poema de la poeta afgana Nadia Anjuman

Nadia Anjuman, la escritora y periodista afgana que murió asesinada a golpes por su marido en 2005, cuando tenía 25 años.

No deseo abrir la boca.

¿A qué podría cantar?

A mí, a quien la vida odia,

tanto me da cantar que callar.

¿Acaso debo hablar de dulzura

cuando es tanta la amargura que siento?

Ay, el festín del opresor

me ha tapado la boca.

Sin nadie a mi lado en la vida

¿a quién dedicaré mi ternura?

Tanto me da decir, reír,

morir, existir.

Yo y mi forzada soledad,

con mi dolor y mi tristeza.

He nacido para nada,

mi boca debería estar sellada.

Ha llegado, corazón, la primavera,

el momento propicio del festejo.

Pero ¿qué puedo hacer

si un ala tengo ahora atrapada?

Así no puedo volar.

Llevo mucho tiempo en silencio

pero nunca olvidé la melodía

que no paro de susurrar.

Las canciones que brotan de mi corazón

me recuerdan que algún día

romperé la jaula.

Volando saldré de esta soledad

y cantaré con melancolía.

No soy un frágil álamo

sacudido por el viento.

Soy una mujer afgana.

Entiéndase pues mi constante queja.

Estoy enjaulada en este rincón

llena de melancolía y pena…

Mis alas están cerradas y no puedo volar…