• 16 de Julio del 2024
TGP

Y si lo encuentro, ¿qué te hago?

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Hoy extraño a mi mamá…

 

Doy gracias por tenerla a mi lado aun en la distancia y aunque esto suene un poco sentimental (totalmente contrario a lo que suelo ser), es muy cierto eso que dicen que en algún momento les vamos a dar la razón.

Llevo 7 hermosos años recordando todas y cada una de sus maravillosas frases, y ahora comprendo que se trata de algún tipo de sabiduría milenaria, que viene de generación en generación, y es tan complicada de conocer, como el tratar de identificar qué fue primero: el huevo o la gallina.

Hay muchas de ellas que en su momento me costó trabajo asimilar y que ahora las repito, pero soy yo quien no sabe cómo es que nadie me entiende.

Me he escuchado decir “pásame el dese, sí, el dese que está arriba de la desa”, seguido por una oleada de frases histéricas porque no saben a qué demonios me refiero y termino yendo por el dese yo misma. ¡Por Dios! No es tan difícil de saber a qué me refiero, ¿o sí?

Y no es que nos encante repetir patrones, simplemente en algún momento de nuestra historia se activa una descarga eléctrica que nos dice “¿dónde ha estado ese horno eléctrico toda mi vida?”, pero en ese mismo momento te das cuenta de que la cocina y tú no nacieron para ser el uno para el otro.

Y así hemos andado, entre arroz quemado, la sopa pegada y el café demasiado caliente; entre la intoxicada por cloro y ácido muriático porque así se limpia mejor, y el arrepentimiento de haberle dejado comer a nuestros hijos esa barra de chocolate por las tardes. Pero así hemos funcionado hasta ahora y creo nos ha ido bastante bien.

Hoy en día existimos diferentes tipos de mamás, las que por decisión propia permanecen en casa y se dedican al cuidado de la familia, mientras que otras también tomamos la decisión de tratar de hacer malabares entre nuestra vida personal y profesional.

Ambos caminos, con igual número de altas y bajas, nos enseñan que la maternidad no es una tarea fácil, pero que la sociedad actual se está preocupando en redefinir la masculinidad permitiendo que más hombres se involucren en esta ardua tarea de educar a los hijos para encontrar las “desas del dese”.

En algún momento también lloramos en la regadera para que al salir nadie se de cuenta de que estamos agotadas, cansadas, que queremos un día para nosotras donde no tengamos que escuchar que nos persiguen hasta ese momento de ir al baño. Y está bien hartarte, cansarte y pedir un tiempo fuera, nos lo merecemos.

Nuestra mayor fantasía es tener un día libre en donde la casa se limpie por arte de magia, los hijos no se traten de matar entre ellos, y ahora con este encierro, un desayuno a la cama, no tener que cocinar o preocuparnos por todo, nos vendría bastante bien.

A pesar de todo nunca voy a arrepentirme de poder decir “y si lo encuentro yo, ¿qué te hago?”, y si esa mini persona se atreve a cuestionarme responder “¡porque soy tu madre!”, para poder seguir con este legado que porto orgullosa.

Yo sé que algún día mi pequeño escuchará el “¿tú crees que te mandas solo?” y “el día que tengas tus hijos, te vas a acordar de mí”, sólo espero que ojalá no piense que nací ayer y que “esta casa es restaurante” …

¡Te amo ma y muy pronto voy a abrazarte de nuevo!

 

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Itzel Salazar es comunicóloga y periodista desde hace 17 años. Apasionada de las letras, la música y la fotografía, se declara Millenial por resignación, más no por convicción. Actualmente ha encontrado en las Relaciones Públicas y la docencia su nuevo amor.

 

Síguela en Twitter: @ItzelSalazarAG