• 07 de Diciembre del 2022

El relato en disputa

Un caldo de cultivo propicio justamente para la polarización ideológica y el avance de gobiernos de extrema derecha

 

 Aprendizajes para América del avance de la extrema derecha europea

José Ojeda Bustamante (@ojedapepe)

“En política, los sueños no sirven para nada si los ciudadanos no los pueden guardar en sus bolsillos”, dice un mensaje escrito en una barda de algún pueblo de Italia a propósito de las elecciones que se realizaron este fin de semana y que referiré enseguida.

Y es que, los ciudadanos del continente europeo sienten en carne propia algo similar a lo que hemos experimentado en Nuestra América, la más desigual del mundo, de acuerdo al economista experto Branko Milanovic, aumento de la desigualdad, pobreza y crecimiento inflacionario.

Un caldo de cultivo propicio justamente para la polarización ideológica y el avance de gobiernos de extrema derecha.

Así lo muestran los últimos procesos electorales de la vieja Europa.

Dos ejemplos inmediatos.

El primero. En Suecia, país modelo por ser bastión de la tolerancia y la igualdad, acaba de ganar terreno electoral la extrema derecha, ¡cuyo lema “Stop the criminals!"  al hacer referencia a los inmigrantes, sostiene que Suecia como nación es de carácter etnopluralista.

Eufemismo simple y llano que lo que en realidad hace es blanquear una postura cruda que sostiene la existencia de una raza y una cultura homogénea con el fin de preservar la herencia cultural sueca.

Este mensaje ha llevado al partido “Demócratas de Suecia” a convertirse en la segunda fuerza política del país, con un 20.5% de los votos. De raíces neonazis, la apacible Suecia ha dado un corrimiento hacia la extrema derecha.

Segundo ejemplo. En el mediterráneo, cuna de la democracia griega, este fin de semana se dio algo que ya se esperaba, pero no deja de sorprender.

Giorgia Meloni, una mujer de derecha de 45 años que ha estado siempre presente en el espectro político, pero de manera camaleónica, este domingo bajo el lema "Dios, patria y familia", y con una agenda arraigada en el euroescepticismo, las políticas contra la inmigración y la reducción de los derechos de la comunidad LGBTQ ha resultado vencedora de la mano de su partido político de ascenso meteórico: “Hermanos de Italia”.

Será en consecuencia, la primera mujer primera ministra de Italia, en el gobierno con una postura declarada de extrema derecha, por lo menos desde la era fascista de Benito Mussolini.

¿Qué podemos aprender para Nuestra América?

Justamente, que una constante en ambas victorias ha sido la configuración de una narrativa dirigida a las emociones de los ciudadanos bajo una apelación a la salvación, el refugio o la vida.

Palabras grandilocuentes, que marcan un sendero redentor y que, incluso, por la forma en la que son comunicadas, hacen que el que las escucha no tenga opción a duda, sino en confiar.

Sin embargo, este discurso de polarización precisa, una vez logrado el poder, de una propuesta que articule la esperanza que se le ha prometido a todo un pueblo.

Nada de esto sucederá en el futuro inmediato.

Por el momento la llegada al poder está dada, pero faltará el ejercicio pleno de éste conforme a las demandas sentidas de los ciudadanos. ¿Lo lograrán?

Europa es una llamada de atención también al Continente Americano, en concreto por dos aspectos cruciales que definirán la postura asumida en el espectro político partidario, pero también la narrativa dominante para los próximos años.

El primero de ellos son las elecciones de Brasil a darse el 2 de octubre, donde todo indica que Jair Bolsonaro, un presidente de extrema derecha será derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva.

 El segundo evento, uno mucho más cercano geográficamente para los mexicanos: las elecciones intermedias en Estados Unidos.

A celebrarse en noviembre y son cruciales para el rumbo que tomará el país norteamericano, no solo porque se redefine el control de los partidos Republicano y Demócrata en el Congreso, sino también porque 36 estados elegirán nuevos gobernadores, lo cual podría cambiar el mapa político del país.

Esto entendido como una especie de referendo sobre la presidencia de Joe Biden y sobre todo una lectura del avance del “MAGA” (Make America Great Again) de Donald Trump y el impacto inmediato que esto tendrá en la relación comercial, económica, cultural, política y que sostiene México con Estados Unidos.

Vivimos ciertamente momentos álgidos en la historia humana.

Desde las antípodas, con una mirada de luces cortas y luces largas, los seguiremos con detenimiento.