• 22 de Septiembre del 2021

Socavones nacionales

Socavón / Facebook/Mx Online

 

Hay que recordar que el pintoresco nombre de socavón viene del verbo socavar que, según la RAE, es excavar algo por debajo

 

 

El hundimiento de tierra repentino en Santa María Zacatepec en el municipio de Juan C. Bonilla ha despertado el interés público y científico. Se han buscado teorías y posibles causas al fenómeno que, hay que aclararlo, no es nuevo.

Otro socavón, provocado por las lluvias y la negligencia por un mal drenaje, causó la muerte de dos personas en Cuernavaca en el 2017. Pero resulta que los socavones están apareciendo en otras partes del mundo como en la India, en donde el suelo deglutió un auto, y otro más se reporta en un hospital de Jerusalén. La aparición en Tierra Santa no podría ser más apocalíptica.

Sin embargo, los socavones que más preocupan son los agujeros sociales y económicos que se están viendo en el país. Pareciera inútil disertar sobre esta metáfora, sin embargo, la realidad nos puede demostrar lo contrario. Podríamos comenzar con la pandemia que ha socavado la vida, la moral y el bolsillo de las familias infectadas por covid. 

Pero hay otros aspectos que nos podrían causar un desvelo crónico. Los asesinatos acumulados en el gobierno actual van en aumento, parece que nada puede detenerlos. El mes de mayo fue un mes negro con casi 3,000 asesinatos. Y el mes de marzo fue fatal para las mujeres con 362 homicidios.

Hay que recordar que el pintoresco nombre de socavón viene del verbo socavar que, según la RAE, es excavar algo por debajo, dejándolo falso, así como debilitar algo o a alguien, especialmente en el aspecto moral. En otras palabras, darle puntapiés al prójimo para debilitar su moral, ideología o espíritu.

Según Forbes, “México no se ayuda a sí mismo y socava clima de inversión” a través de los cambios en materia energética y laboral. Esto refiriéndose al monopolio de la energía eléctrica por la CFE. Y los magnates del petróleo en los Estados Unidos también acusan de socavar el T-MEC al no permitir la inversión extranjera y dejando a PEMEX con la parte más grande del pastel.

Por si fuera poco, los diputados -esa extraña figura de la política mexicana relacionada más con la corrupción y convenios por debajo del agua que por su sentido patriótico- han derrochado 200 millones de pesos en bebidas y parques de diversiones. Eso sí que es socavar el presupuesto nacional.

Nada es suficiente. La nueva variante del coronavirus amenaza nuestra estabilidad de la ya de por sí mermada economía. Cuando creíamos que nuestra vida volvería al semáforo verde de la cotidianidad, el virus ha encontrado la manera de sobrevivir a través de su variedad Delta plus. 

Y lo que ha alejado aún más nuestras esperanzas de una estricta justicia, es la tragedia que aún no encuentra responsables. Las víctimas de la Línea 12 del Metro que en mala hora se toparon con la indescifrable falla estructural, aún esperan una respuesta que las autoridades prefieren mantener en un absurdo silencio.

También nuestro espíritu aspiracional recibió un duro golpe. Un cierto sector poblacional “sin escrúpulos”, “malvado” y “egoísta”, no debería tener sueños ni pretender mejorar su calidad de vida: es mejor vivir en la mediocridad. Los cerca de 40 millones de clasemedieros reaccionaron con justificada razón ante las lamentables declaraciones. Afortunadamente las aspiraciones y los sueños se fortalecieron aún más con ese puntapié ponzoñoso y deleznable.

Y por último, lo más importante es que el socavón, ahora destino turístico y motivo de selfis, quebrantó las esperanzas de la familia Sánchez Xalamihua. La laguna nueva derrumbó su casa y los sueños de una vida mejor a la que habían dejado en Veracruz. Mientras el socavón aumenta su diámetro y su profundidad, la familia Sánchez espera la ayuda del gobierno de Puebla que ha prometido toda la ayuda necesaria que incluye un terreno para un nuevo hogar.

Descarrilamientos, feminicidios, hundimientos, declaraciones desafortunadas, asesinatos, narcotráfico, corrupción: nuestros socavones nacionales.