• 26 de Septiembre del 2021

Los otros días

Especial

Antes de la pandemia, Julieta quería ser astronauta. Construir un castillo con arena de luna y un poco de agua de limón le parecía un buen sitio para dormir en sus expediciones. Entonces su casa estaba en la Ciudad de México, pero ella ya sabía de viajes. Muchos fines de semana sus papás la llevaban a Cuernavaca. Conocía infinidad de parques y jardines, el color del mar, el olor de los libros, el sabor de los arándanos y las filas en el supermercado. Comprendía que el lugar donde vive su abuelo está en una estrella y que la memoria, según le explicaron los chavos de Maroon 5, se escribe con bloques de fotografías.

 

     Julieta tiene el cabello largo y muy negro. Lo lleva amarrado en una trenza que le roza el borde de la cintura y brilla bajo los rayos del sol. Sus ojos son un par de capulines y sus manos dos abanicos que rompen el viento. Esconde en la voz una veintena de cuentos para arrullar a Iker, y otros más que la acompañan cuando va al baño y se demora mirando dibujos en sus libros. A veces ve películas románticas y en los días más ajetreados pide que le preparen un baño de tina para relajarse. Los lunes inventa juguetes, los martes sueña con ser repostera y los miércoles educa a sus muñecas. En su mundo todo es posible y nada es eterno, excepto Queen y la Rapsodia bohemia.

     Ya es una niña grande. Tiene cinco años y acaba de descubrir que puede pedirle a su cuerpo que baile. ¿Te gustaría vivir en Guadalajara? ─le preguntó nadie, nunca. Un día amaneció en una casa con las paredes cambiadas y una escalera sin fin. No sabe de qué tamaño es la nueva ciudad, ni cómo suenan las calles o a qué huelen las rosas moradas del camellón. No ha visto los edificios ni ha contado los árboles. La gente se disfraza. Afuera todos van con la cara cubierta y Julieta solo puede verles los ojos. Piensa que su antigua casa, la de la ciudad que siempre ruge, era un mejor lugar para vivir.

     Antes del fin de la pandemia, Julieta quería ser rockera. Vestir mallas y faldas cortas le parecía una buena forma de salir al escenario. Los jueves hace experimentos con los colores, los viernes no come fruta y los otros días también es feliz.

 

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Twitter: @mldeles

 

De la Autora

He colaborado en el periódico Intolerancia con la columna "A cientos de kilómetros" y en la revista digital Insumisas con el Blog "Cómo te explico". Mis cuentos han sido publicados en las revistas Letras Raras, Almiar, Más Sana y Punto en Línea de la UNAM y antologados en “Basta 100 mujeres contra Violencia de género”, de la UAM Xochimilco y en “Mujeres al borde de un ataque de tinta”, de Duermevela, casa de alteración de hábitos.

He sido finalista del certamen nacional “Acapulco en su Tinta 2013”, ganadora del segundo lugar en el concurso “Mujeres en vida 2014” de la FFyL de la BUAP, obtuve mención narrativa en el “Certamen de Poesía y Narrativa de la Sociedad Argentina de Escritores”, con sede en Zárate, Argentina y ganadora del primer lugar en el “Concurso de Crónica Al Cielo por Asalto 2017” de Fá Editorial.

He participado en los talleres de novela, cuento y creación literaria de la SOGEM y de la Escuela de Escritores del IMACP y en los talleres de apreciación literaria del CCU de la BUAP.