• 15 de Julio del 2024
TGP

La visita del presidente a los Estados Unidos

Dice el dicho que, “no hay tiempo que no se cumpla, ni día que no se llegue”, lo cual aplica para esta tan esperada visita del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a los Estados Unidos. Después de la expectativa generada por la negativa del presidente de asistir a la llamada Cumbre de las Américas, convocada por los Estados Unidos, se llegó el día de la reunión anunciada entre los presidentes de México y de Estados Unidos.

 

Quizá la expectativa de todos estaba, en lo señalado por el presidente López Obrador, en el sentido de que haría propuestas al presidente Biden para impulsar la integración de todos los países de América, cuando, el propio Gobierno de los Estados Unidos, desestimó la invitación de algunos países a esta reciente cumbre.

Y si bien el tema de la integración es importante, el presidente López Obrador está muy consciente que el gran tema a analizar con el vecino del norte es y será la migración; todos sabemos que este tema afecta no solo a México sino a países vecinos del sur.

Finalmente, la visita del presidente López Obrador se ha dado y para beneplácito de todos, el presidente de México ha cumplido con lo anunciado en el sentido de los temas a tratar en su vista.

De manera por demás ingeniosa planteó, con base en lo vivido en la etapa de presidente de los Estados Unidos de Franklin Delano Roosevelt, la posibilidad de retomar los principios del programa Bracero, mismo que ayudó a solucionar un problema de mano de obra al vecino del norte, sustentado por su participación en la Segunda Guerra Mundial.

El presidente fue claro al mencionar que, en esa época, el presidente Roosevelt aplicó una política de buena vecindad con los países del continente americano y la autenticidad de esta política, tuvo su mejor ejemplo en el respeto a la soberanía de nuestro país.

López Obrador fue muy claro en su mensaje y su deseo; mencionó que la alianza fue mucho más allá de la mera cooperación en el esfuerzo bélico. Cuando Estados Unidos entró a la guerra, miles de estadounidenses fueron reclutados por las Fuerzas Armadas y esto causó que la agricultura se quedara sin fuerza de trabajo: a los granjeros les urgía mano de obra, como ocurre ahora en restaurantes, fábricas, construcciones y el campo.

En esas circunstancias, en 1943, el presidente Roosevelt reconoció la realidad y tomó la decisión de apoyar el programa Bracero, por el cual miles de jornaleros agrícolas mexicanos ingresaron a Estados Unidos de manera legal para ayudar en la producción de alimentos. Incluso, durante la construcción del ferrocarril en Estados Unidos, entre 1943 y 1946, se contrató a 130 mil trabajadores mexicanos mediante este procedimiento pactado por ambos gobiernos; ciertamente, el programa no estuvo exento de errores, abusos e incumplimientos, pero sin duda dio buenos resultados en lo productivo y lo laboral, fue un marco más seguro y con menos violaciones a los derechos humanos si se compara con las disposiciones migratorias actuales.

Así, nuestro presidente, fue claro al señalar que algo parecido a ese programa es lo que proponía ahora. Dijo que es cierto que ya nos une e integra el Tratado México, Estados Unidos y Canadá, pero todavía hay márgenes para intensificar nuestra relación bilateral. Esperamos una buena recepción del mensaje y, por el bien de todos, la política migratoria del país vecino, vuelva a la humanidad mostrada en los años 40 del siglo pasado.