• 05 de Julio del 2022

Con el corazón divido, narran la experiencia migrante a buscadores de american dream

Almas Migrantes, de Eleasiff Ojeda Riera, relata ocho historias de personas que han buscado en Estados Unidos una esperanza de vida mejor y, aunque quieren volver a su país, la violencia del terrorismo doméstico y del narcotráfico entrampan su intención

En la década de los 90, Eleasiff Ojeda Riera viajó a Estados Unidos convencido de continuar su capacitación como docente que, durante dos décadas, ejerció en su natal Guerrero después de formar parte de los primeros normalistas del país. Quería estudiar una maestría, pero como migrante sin documentos su única alternativa fue utilizar un número de seguro social “chueco” para ingresar a la institución educativa de su interés; posteriormente, puso en regla sus documentos y obtuvo la ciudadanía, validando así sus estudios.

“En los 90 vivíamos un éxodo de mexicanos que migraban a Estados Unidos porque era muy fácil cruzar, llegaban familias completas; así que distritos escolares como el de Denver, Colorado, abrieron sus puertas y prepararon clases bilingües, capacitaron a sus maestros en educación bilingüe y existía la apertura para recibir a docentes que reforzaran ese tipo de enseñanza. Por eso viví todos estos años en ese estado”, explica.

Almas Migrantes es un libro en el que Ojeda Riera, docente de profesión y originario de Guerrero, transmite, desde su propia experiencia, el sentir de todos aquellos que deciden, por necesidad, dejar atrás a su familia, su pueblo y sus sueños por conseguir un sustento en el país que, aún hoy, representa la esperanza de millones en el mundo: Estados Unidos.

Recuerda que cuando llegó a ese país, los distritos escolares de avanzada, en estados donde se acepta a los migrantes, continuaron con la apertura de estos programas bilingües para ayudar a la variedad cultural que compone al país.

El migrante oriundo de Huitzuco, Guerrero, pero con familiares en Puebla, compartió algunos momentos complicados que ha enfrentado durante su estadía en el vecino país del norte, como cuando sus hijos tomaron la difícil decisión de enlistarse en el ejército y viajar a Irak para defender la patria norteamericana, aquella que cobijó a sus padres dándoles un trabajo y que a ellos les brindó educación y un futuro promisorio.

“A los dos varones les dio por el espíritu aventurero y en cuanto quedó resuelta su ciudadanía decidieron enrolarse en el ejército, uno de ellos se fue de marine, el otro al navy y se fueron cuando comenzó la guerra en Irak. Fue la primera guerra a la que se enlistaron. Estábamos con el Jesús en la boca todo el tiempo, escuchando que en la ciudad fulana murieron cuatro marines y no daban a conocer los nombres, entonces esperábamos que dieran aviso a los padres. Mientras, rogábamos a Dios que no se estacionara frente a nuestra casa un auto del ejército a notificar la muerte de nuestros seres queridos”, recuerda.

Ambos regresaron con bien de la guerra que se caracterizó por ser una de las primeras más televisadas en el mundo y actualmente ejercen sus profesiones como parte de la milicia norteamericana.

Ojeda Riera comparte, en entrevista telefónica con Exilio desde Arizona donde actualmente radica, que su libro Almas Migrantes está dirigido a todos los jóvenes que tienen puesto su futuro en el vecino país del norte, pero también a todos los que ya vivieron la experiencia de la migración y que quieran compartirla, enriqueciendo así el conocimiento sobre este fenómeno social.

La vasta experiencia del autor es el ingrediente principal de las ocho desgarradoras historias que narra en su obra, todas ellas adaptadas a momentos reales que tuvo que enfrentar a lo largo de su vida.

“Ojalá que un libro como éste impulse a otros a describir lo que vemos a nuestro alrededor como parte de la experiencia migratoria, a colaborar de alguna forma a la mejora de las condiciones de vida de aquí y de allá a través de la lectura de estos textos. Lo importante es esa relación estrecha del mexicano que va y viene con su comunidad, es fundamental que no se pierdan las raíces y se promuevan las historias que comparten los deportados o los que tienen la posibilidad de ir y venir”, afirma.

 

Vivir el terrorismo doméstico

Los migrantes mexicanos no son ajenos a la violencia que prevalece en Estados Unidos, con fanáticos o grupos extremistas que convierten a los centros educativos o los comerciales en el foco de lo que las autoridades hoy reconocen como “terrorismo doméstico”.

Eleasiff Ojeda reconoce que su familia vive entre la difícil decisión de permanecer entre los tiroteos en escuelas y supermercados en Estados Unidos o en pueblos invadidos por el narcotráfico en México, como ocurre en Guerrero, estado que visita con frecuencia, o en Zacatecas, donde vive la familia política de su hija.

“Mi hija, la que es maestra, construyó su casa en Iguala y visitan constantemente el lugar pues transmite a sus hijos el arraigo a sus raíces, sobre todo después de vivir la delicada experiencia de un tiroteo en la escuela de sus pequeños ubicada cerca de Denver, en Colorado. Hace tres años, uno de mis nietos recibió un balazo en la cabeza, otro de mis nietos un balazo en el brazo y sentimos en carne propia lo que son los shootings (tiroteos) y eso hace que mi hija tenga la meta de sacar a sus hijos lo más que pueda a México, para que se les borre completamente el fantasma del recuerdo”, narra con un nudo en la garganta.

Aunque ya pasaron tres años, una de las nietas de Ojeda Riera, de apenas 16 años, está retomando el ánimo de regresar a clases presenciales, “porque tenía mucho miedo, queda una huella difícil de borrar”.

Aunque sus hijas son las que tienen más arraigo en México y hacen todo por transmitirlo a sus hijos pequeños nacidos en la Unión Americana, lo cierto es que el panorama que tienen de la violencia en México desde ese país “es muy negativo”.

“En el caso de mis hijos los varones han salido muy poco del país, queremos que salgan más y se animen a conocer, pero tienen mucho miedo de la violencia en México. Hay mucho temor justificado por lo que vemos que está pasando en nuestro país. El esposo de una de mis hijas es de Zacatecas, siempre viajan a México, a veces se van manejando, pasan a Zacatecas unos días y siguen a la Ciudad de México, pero últimamente, la misma familia a la que visitan les ruega que no vayan, porque el pueblo pequeño donde ellos viven es uno de los nidos del narcotráfico y la violencia es muy elevada”, comentó.

Por lo anterior, recomienda a los gobiernos mexicanos que inviertan en mayor seguridad en las carreteras, para que los migrantes no tengan miedo de visitar sus comunidades de origen y a su vez, hace un llamado a la autoridad para que emprendan acciones contundentes y regresen la tranquilidad a sus habitantes.

 

Regreso a su país natal

El autor de Almas Migrantes estará de visita en México para presentar su obra en Iguala, Guerrero y en la Ciudad de Puebla, donde compartirá su experiencia migratoria y después de atender otros compromisos regresará a Arizona.

Ahora que ya está jubilado de la docencia y que se dedica a escribir, Eleasiff Ojeda repasa constantemente la posibilidad de regresar a México de manera definitiva.

Reconoce que cuando viajó a la Unión Americana en la década de los 90 el compromiso que hicieron su esposa y él era permanecer por cuatro años, para trabajar y recuperar los gastos que hicieron para llegar allá y después regresar a México; sin embargo, también dice que ese país “tiene ganchos que nos atan y no permiten un pronto regreso”.

“Pensar que va uno a regresar a México como salió, es totalmente falso, me imagino con mis cuatro hijos de la mano llegando a México, es un sueño guajiro creer que los puedo arrancar de este país. Llegamos con cuatro hijos y ahora ya se sumaron a la familia las parejas de cada uno de ellos y 12 nietos. No es fácil decidir cuál camino tomar”, concluye.