• 29 de Enero del 2022

¿Pluralismo o tribalismo?

Cámara de Diputados

Una mirada a la Babel mexicana, un botón: el Presupuesto de Egresos 2022

 

Hay una historia muy antigua que refiere la existencia hace mucho en la tierra de la existencia de un único idioma que hacía posible a todas las personas entenderse. Cuenta la historia que nuestros ancestros quisieron entonces como muestra de su capacidad y también como símbolo de ostentación, construir una gran torre para llegar hasta el cielo.

Esto le pareció una arrogancia a Dios, que decidió crear entonces distintas lenguas para que la civilización no se entendiera, no pudieran construir la torre y para que los habitantes de la tierra se vieran obligados a encontrar un lenguaje común que les permitiera lograr entendimiento y acuerdos.

La torre quedó inconclusa y es conocida como Babel. De ahí que cuando en un grupo existen diferentes opiniones y no se llegan a acuerdos o cada parte sólo considera los suyos se usa la expresión “esto parece una torre de Babel”.

También es un buen símil para recalcar algo que damos por sentado muchas veces pero que hoy ante una oleada de populismo de izquierdas y derechas en el mundo también se encuentra en vilo.

Me refiero a la democracia y a la división de poderes como una forma de gobierno perfectible pero funcional en nuestro mundo occidental.

También la historia contada nos permite hacer un acercamiento o un Zoom a la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, con 273 votos a favor, 214 en contra y cero abstenciones en la Cámara de Diputados.

Es cierto que el Presupuesto de Egresos 2022 es perfectible y tiene sus claroscuros, sin embargo, una mirada a los posicionamientos de las diferentes fuerzas políticas pareciera evidenciar que se hablaban lenguajes distintos.

Una torre de Babel que, pese a que la mayoría de los diputados de Morena y sus aliados hicieron posible, dejó en general un mal sabor de boca por la falta de discusión en torno a éste; en el entendido de que fue aprobado sin una coma, tal cual lo propuso el ejecutivo, pero también por el tono de polarización y de descalificación que asume la oposición actual.

Unos ejemplos al respecto:

Mientras el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, indicó que el presupuesto aprobado “permitirá consolidar la recuperación económica, focalizando el gasto social en la población más vulnerable y apuntalando la inversión en proyectos estratégicos regionales, manteniendo la prudencia fiscal y la estabilidad”. Un modelo económico conservador, o ¿ustedes tienen una duda?

El coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira se expresó de una manera opuesta al decir que: “votamos en contra del Presupuesto de Egresos 2022 enviado por el Ejecutivo Federal, porque no atiende las necesidades reales de las y los mexicanos. Después de días y horas de intenso debate, Morena lo aprobó sin cambiarle ni una coma”.

Por su parte, Marko Cortés presidente del PAN, fue contundente en su posicionamiento: “Morena le dio la espalda a las familias mexicanas para cumplir los caprichos presidenciales y demostraron su rostro insensible y autoritario”.

Esta polarización en los planteamientos es peligrosa. Peligrosa porque cual torre de Babel, no atiende la generación de acuerdos y porque la postura de la oposición se ha ceñido en desprestigiar al ejecutivo cayendo en posturas más que plurales, tribales. Es decir, de grupo, pero sin argumentos. Ameboides; sin sustancia ni consistencia. Ya nos hemos referido en otros artículos, precisamente a este termino de las alianzas amebiodes.

Mucho ruido sin nueces, pocos argumentos ¿Tribalismo o pluralismo?

Es una postura peligrosa también para Morena, porque los diputados del Congreso parecen haber abdicado de su papel legislativo como uno de los tres poderes y buscan más la aprobación del ejecutivo que justamente la construcción de un espectro plural, con altura de miras y vocación democrática.

Y es que mientras el presidente procura guardar las formas, frente al poder legislativo y el judicial, los diputados de Morena aprovechan la tribuna para cantarle “las mañanitas”. Un gesto para nada reprochable como genuino aprecio y admiración al ejecutivo, pero fuera de lugar en el contexto en que se dio; la sede del poder soberano.

No se crítica la argumentación de la oposición sino su falta de consistencia. Tampoco la representatividad de diferentes intereses, que justamente para eso es una democracia. Tampoco el respaldo del grupo morenistas a un proyecto de nación, pero sí su cerrazón y el bajo nivel de debate, con sus honrosas excepciones.

Al final, si el presupuesto asignado para 2022, el cual privilegia los proyectos sociales como la pensión para adultos mayores, la construcción del aeropuerto de Santa Lucia, la refinería en Dos Bocas, el tren Maya y el corredor interoceánico del Itsmo; lo anterior si llega resultar un error, las urnas han de hablar al respecto, de lo contrario estamos ante la eminente confirmación de un estilo de gobernar que confronta, polariza y en contra parte, efectivo en la voluntad popular de unos cuantos -aun con mayorías-, pero sin representar un proyecto de nación que todos tengan cabida.

Vale la pena también preguntarnos, si en el imaginario opositor al presidente ¿Hay quienes conscientemente añoran el pasado? O los morenos ¿Querrán emular los años maravillosos, de esos que los mexicanos rechazaron en las urnas en el 2018?

Lo que no es posible permitir, es que se erosione la democracia cayendo en posturas tribales y no plurales. En la descalificación y no en el debate en el ágora pública.

Como Babel. Esta Torre que es la Democracia mexicana corre el peligro de quedar inconclusa. Hoy en día en una época de cambios permanentes y acelerados ¡una nueva época!, tiempos de pos-pandemia y de desafíos globales, bien harían nuestros legisladores en ponderar el uso de un lenguaje democrático de altura, frente a los retos que se ciernen sobre nuestro país y nuestra democracia.

¿Podrán lograrlo?

Ya lo veremos y seguiremos abonando al debate desde las antípodas.

 

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Del autor

 

José Ojeda Bustamante es politólogo por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y Doctor en Administración y Gestión Estratégica.

Académico. Profesor de licenciatura y posgrado. Ha combinado práxis y reflexión a través de diferentes publicaciones e iniciativas en

en educación superior, pobreza y marginación, transparencia, rendición de cuentas, contraloría social, organizaciones de la sociedad civil y  participación ciudadana.

@ojedapepe