• 22 de Septiembre del 2021

El Padre Gustavo, un guerrero sin fronteras

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La labor en favor de los migrantes que transitaban por Puebla, durante su trayecto rumbo a Estados Unidos, por parte del Párroco Gustavo Rodríguez Zárate, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, era reconocida incluso por instancias internacionales; la Organización Internacional de las Migraciones era una de ellas.

 

En su revelador reporte denominado “Impacto de Covid-19 en el contexto migratorio de Puebla”, cuyos datos fueron levantados entre julio y agosto del año pasado, expone que uno de los albergues que se mantuvieron en pie apoyando a los migrantes, a pesar de la pandemia, fue justamente el que abrían en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Puebla capital.

Un dato preocupante que refleja este estudio es que los albergues para migrantes carecían de los recursos necesarios para operar eficientemente desde antes de la pandemia; de hecho, de las dos redes parroquiales que prestaban asistencia, una de ellas ya estaba cerrada desde inicios del 2020, por ello las caravanas de migrantes se apoyaron en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, donde el Párroco Gustavo Rodríguez Zárate encabezó todos los esfuerzos para reunir apoyos para las decenas de migrantes que llegaban día con día, entre ellos, varias mujeres embarazadas y menores de edad .

Entre las consecuencias de las caravanas migrantes el reporte indica que las actitudes de xenofobia aumentaron considerablemente, principalmente en contra de las mujeres, por ello era tan significativo el cobijo que encontraban en el atrio y el entorno de esta parroquia.

El sacerdote Gustavo Rodríguez falleció el jueves pasado y algunos grupos de migrantes manifestaron su tristeza y preocupación pues esa figura protectora que hacia todo por alimentarlos y darles un techo temporal se ha ido.

 

El paso de caravanas migratorias no se detiene en Puebla

De cuatro países centroamericanos eran originarios los 241 migrantes que encontraron las autoridades poblanas encerrados en una bodega al norte de la ciudad de Puebla, entre ellos viajaban 61 menores de edad que también buscaban llegar a los Estados Unidos. Y es que, por más discursos y visitas por parte de las autoridades norteamericanas a los países expulsores de migrantes, el flujo de personas buscando una mejor calidad de vida, no se detiene y no se detendrá mientras las condiciones socioeconómico y políticas no representen una alternativa segura para vivir en ellos.

Posterior a que fue denunciada la presencia de estos ciudadanos sin documentos, fueron deportados a sus respectivos países por parte de personal del Instituto Nacional de Migración junto con 89 personas de origen cubano que también transitaban por nuestro estado rumbo al vecino país del norte.

Debido a este panorama migratorio, diversas organizaciones defensoras de derechos humanos y que atienden a los migrantes durante su trayectoria, desde que abandonan sus lugares de origen, piden constantemente que los países por los que se ven obligados a transitar los indocumentados hasta llegar a Estados Unidos para solicitar refugio, mejoren las condiciones en las que son atendidos o detenidos, que no se violen sus derechos y mucho menos que sean presas de la delincuencia, la mayoría de ellos solo busca una segunda oportunidad para vivir en paz.

 

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Comentarios vía twitter: @erinife

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